Lo ven como una oportunidad única de investigación, en busca del “Santo Grial” sísmico. También quieren saber cómo resistieron tantos edificios, informó “The Washington Post”.
El terremoto que sacudió a Chile se convirtió en la última obsesión de los científicos estadounidenses que durante la semana pasada hicieron lo imposible por llegar a las regiones del Maule y Bio bío.
Un artículo publicado hoy en el diario “The Washington Post” revela la travesía de los científicos para llegar a la zona del epicentro y estudiar en terreno lo ocurrido, con la finalidad de encontrar pistas que ayuden a anticipar los movimientos telúricos en otros lugares del mundo.
Según ellos, las enormes proporciones del sismo —de 8,8 grados en la escala de Richter— junto a las constantes réplicas que aún se sienten en el territorio nacional y que por sí solas constituyen movimientos telúricos fuertes, son invaluables desde el punto de vista científico.
Michael Bevis, profesor de geodinámica de las Universidad de Ohio, que desde hace 17 años estudia los sismos en Chile, explicó que el tiempo es fundamental. “Si no llegas al lugar dentro de las dos o tres semanas siguientes al terremoto, pierdes la parte más importante del movimiento, por eso hay tanta urgencia por llegar”.
Jeff Genrich, sismólogo del Instituto de Tecnología de Pasadena, en California, fue uno de los primeros en venir a Chile tras saber del terremoto. Tanta era su urgencia por llegar a la zona del epicentro que voló a Buenos Aires para desde ahí trasladarse por tierra a Chile.
El objetivo del científico es entender exactamente cómo se producen los temblores. Chile, según él, puede entregar importantes datos para ayudar a los científicos a alcanzar lo que él denomina “el santo grial” para predecir los movimientos telúricos con precisión. En Chile los científicos tienen el tipo de oportunidades que no pueden aprovecharse cuando los terremotos ocurren bajo el mar o en países menos desarrollados, donde es difícil y peligroso llegar, explican los sismólogos consultados en el artículo.
El terremoto también se convirtió en un foco de interés para ingenieros estructurales, que estarían ansiosos por estudiar cómo tantos edificios en Chile soportaron un movimiento tan fuerte.
“Hay una carrera en este momento para llegar allá”, explicó Dana Caccamise, ingeniera de la Universidad de Ohio. “Creo que todas las ramas científicas tienen interés por estudiar este desastre”, aseguró.
Ben Brooks, geólogo de la Universidad de Hawai, que está ayudando a grupos de científicos a llegar a Chile, explicó que el terremoto produjo movimientos en diversas partes del continente. Según sus estimaciones, Buenos Aires quedó cuatro centímetros más cerca de Chile.
“Esto va a ser medido con una precisión increíble”, explica Brooks, “Este va a ser el terremoto de gran magnitud mejor medido”.
Fuente: La Segunda Online




